Las vacaciones de ciertos personajes
Echándole un vistazo a las revistas del cuore mientras remojo mi magdalena en el colacao (cada uno tiene sus vicios, el mío es éste, hojear la prensa rosa mientras desayuno, qué le vamos a hacer), me encuentro con titulares que logran conmoverme.
Pero de verdad, ¿eh?
Que casi se me saltan las lágrimas. Lo juro por esnúpi.
Y esta conmoción me invade, por no decir que me sulivella y me verbenara, que también, sobre todo cuando leo titulares como el siguiente: “Fulanita regresa de sus vacaciones”.
En primer lugar, entiéndase lo de “Fulanita” sin ningún ánimo peyorativo porque, aunque a uno no le quepa duda de que en el famoseo hay profesionales del oficio más antiguo del mundo, en este caso, se usa única y exclusivamente por aquello de no señalar con el dedito. Que está feo.
Matizado este primer punto, nos metemos en el meollo de la cuestión.
El titular nos indica que la susodicha regresa de sus vacaciones.
Pero yo, que soy así de retorcido, me pregunto… regresa, sí, de sus vacaciones, vale, pero, ¿dónde regresa?
Quiero decir que, cualquier hijo de vecino, cuando regresa de las vacaciones, lo hace a su puesto de trabajo habitual pero, cuando no se te conoce oficio, es decir, cuando vives en unas vacaciones perpetuas, ¿dónde regresas?
Por eso, cuando uno lee estas cosas, no puede evitar que la magdalena se le atragante.
Y, como ya hemos dicho que señalar es algo muy feo, acompañamos este texto de una foto de un koala, animal que pasa unas 20 horas al día durmiendo y las 4 restantes en un estado semi-vegetativo.
Más o menos como las fulanitas que regresan de las vacaciones.
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